jueves, 25 de febrero de 2010
SENSATIONS CAPITULO DOS.
Ahora sí quería gritar, sacando todo el pánico y miedo que llevaba dentro. Pero no sabia que hacer, estaba tan desconcertada, como las películas misteriosas, donde el momento de tensión era la parte final. Solo me duche y respiré profundo. Descarté cualquier deducción entupida. Quizás me sentía tan frustrada por lo que me había pasado o que mi cerebro quiso dejarse llevar, y me arrimó a la locura momentánea. Era ilógico. Todo, mis pensamientos la situación. No quería volver a dormir. Estaba apunto de ir corriendo a la cama de mi mamá. Pero tenía 16 años. No creía para nada en lo paranormal, tampoco que digamos soy muy cristiana, si rezo es solo frecuente a la iglesia. Solo me decía a mi misma “calmate todo va a salir bien”. Me recosté sobre la cama y prendí la tele. Busqué el secador por ahí para secar mi pelo. Pero no lo encontraba, seguro mi mama lo usó y lo dejó en el piso de arriba. Y ni loca voy a buscarlo. Cambié mis sabanas y por suerte el colchón no estaba mojado, extraño también. Cambiaba de canal cada segundo, sin importarme que ver, solo necesitaba estar activa para no dormirme. El café es un poco contradictorio en mí. Solo me hace dormir más. No se porque. Creo que me relaja. Asi que no tomaría nada. Fue gracioso, tenía sed y me atraganté con un gran trago de agua. Mis ojos estaban abiertos, pero mi cuerpo y mente tan cansados que se acoplaron sobre la cama. Me había cubierto con dos frazadas, tenia mucho frío. Demasiado. Lo que me faltaba para gritar bingo, es resfriarme y tener temperatura. Mis pies eran trozos de hielo, y mis manos cubitos, era una heladera. Dios, las cuatro de la mañana, y tenia escuela. Viernes, alabado seas. Siempre salgo temprano. Mejor, volvería para una buena siesta. Y despejarme. No se porque reaccioné tan calmada al pequeño inconveniente. Las seis, suena el triste despertador, me lavo vagamente la cara me peino así no mas y me cambio rápido para no sentir tanto el frío. En argentina empezó un gran paso al invierno. Llevaba puesto como dos remeras, un buzo y una campera. Para no tener frío, ¿no?. Me sentía un poco mejor, pero no estaba segura de contarle a maga mi pesadilla. Bien, llego al colegio sin problemas, el mismo se queda sin calefacción. Terrible, maestros sin ganas de clases, explicaban así nomás, compañeros que molestaban y mi pesadilla me aturdía casa vez más. Por un momento me distraje y vi a través de la ventana una gran nube, casi negra… la más oscura de la gama de los grises. Presentía que una gran tormenta seguro caía sobre mí de nuevo. Maga me pregunta si me sentía bien, estaba pálida. Y helada. Suena el timbre, hora perfecta para irme a casa antes de la tormenta. Me fui sin hablarle durante todo el día. Estaba en shock realmente algo irritante. Saliendo de la puerta del colegio, me agarra de la mano y super preocupada me pregunta que me pasa, me invita a su casa. Sin problemas voy, y le aviso a mi mama para que no se preocupara, y que también me quedaría a dormir. Bueno terminé de dejar mi campera arriba de su cama y me senté para poder contarle de apoco la pequeña historia, con puntos y comas. Detalladamente. Se quedó atónita. Y me miró con unos ojos llenos de… asombro, y no por la historia o por lo que me había pasado. Si no porque prácticamente decía que estaba loca. Imposible no estaba loca, suponía que en mi cerebro todo se desarrollaba normalmente. Ella no era médica, pero por lo visto creía que si. Pensó que las ronchas en mi piel las ISE apropósito. Claro como los dementes que se lastiman a si mismos. INCREIBLE. Mi propia amiga no me creía y me trataba como una loca demencial. Para aclarar la situación… esbocé una grave risotada… y le dije que era todo una broma. Si no esto iba a traer problemas muy grandes. Comentándole que se la había creído muy bien. Después de ese complejo episodio decidí olvidarme del asunto para siempre, y que muera en mí. Como siempre la dulce mama de maga nos agasajaba con sus exquisitas masitas, y su té. No tenía mucha hambre, logré tomar el té caliente de golpe para atenuar el frío. Y si, poco a poco se iba yendo. Sentí un gran alivio, necesitaba esto. Estar con mi mejor amiga. Bueno así pasamos hasta la noche, cagándonos de risa de todo, y haciendo de todo. Pasándola muy bien. Me comentó sobre su primo que vendría a cenar esa misma noche, y me incomodó un poco estar de más. Pero siempre me hacían saber que era parte de la familia. Ayudé a poner la mesa y a decorar la sala, era como una fiesta sorpresa para el. Comentó que tenía 17 y que venía de sus vacaciones en Brasil, con su papá. Bueno la familia en sí. Se llamaba Tomás. Maga me cargaba. Ella decía que me volvería “loca” de verdad al verlo. Suspiró que era muy hermoso. Y se notaba, me mostró algunas fotos de cuando eran chicos y de nene se veía muy bonito y tierno. Pero claro yo, enamorarme o que me guste algún chico en este momento era una broma pesada. Nunca creí en el amor. No me viene ni me va esa palabra. Siento que ese sentimiento no existe no al menos en dos personas enamoradas. Ya que siempre se terminan traicionando. Siempre gana la mentira sobre la relación. Siempre esa palabra destruye todo. Mayormente estaba deprimida cuando miraba a parejas en las películas, mostrando como si el amor fuera mágico y te hiciera sentir que SOS súper Mann, claro sarcásticamente, se supone que te hace volar hasta las nubes, y etcétera, etcétera. Bueno, casi llegaba la hora y maga me prestó algo más presentable, claro todos súper bien arreglados y yo con el uniforme. Me dio un vestidito típico de verano pero como la casa estaba con calefacción no importaba, aun así le pedí un saquito, seguía con frío. Lo peor es que tenia ese vestido azul claro con mis zapatillas negras, mis amadas converse. Y bueno el saquito en composté, como diría mi abuela, a conjunto. Traté de no estar nerviosa, y bueno calmarme. Siempre estos tipos de eventos me ridiculizan, siempre tengo mala suerte. Tocaron el timbre y obvio que eran ellos. Las ultimas palabras de maga fueron… espero que se queden a dormir. Y yo grité por dentro. Que vergüenza, mejor llamo a mama para que me pase a buscar. No quiero incomodar. Apenas entraron vi al pequeño juan, hermano de Tomás y bueno el papa y la mama. Vendrían a ser los tios de maga. Por ultimo con un bolso al hombro derecho riéndose… entra tomás. El corazón se me detuvo como aquella otra vez en mi pesadilla...
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